La primera vez no gusta, hay que verla una segunda para asimilar el mundo de Blade Runner 2049. Es difícil medirse con la primera Blade Runner, pero no hay que olvidar que ésta fue un fracaso de taquilla y que la crítica especializada la destrozó. Quizá hagan falta años para entender; parece que solo algunos privilegiados son capaces de vislumbrar signos de los tiempos y, elevándolos a categoría universal, imaginar universos regidos por la ética que de ellos resulta.

Quizá lo que más estupor causa de Blade Runner 2049 es la distopía sexual y amorosa que presenta; y el escalofrío aumenta con la constatación de que no es un vaticinio, sino un eco de la actualidad. En Vanity Fair escribieron: “Un drama del futuro para hablar del presente (…) el problema de K y Joi es tan actual que la pareja parece lo único que no es ciencia ficción de la película”1. En Blade Runner 2049 las mujeres han desaparecido, en cuerpo y alma. Aparecen, sí, ostentando puestos de mando, de acuerdo con lo correcto de los tiempos; hay una asesina fría, pero no es Medea (la verdadera mujer, la que mata a sus hijos por venganza al hombre que la traiciona); hay la búsqueda de una madre. Pero la mujer como partenaire, la mujer en el deseo y el amor no tienen representación, ni su cuerpo tampoco. El oficial K vive con un holograma y rechaza a las prostitutas en la calle.

¿Quién no recuerda a Zhora con la serpiente al cuello y su carrera, envuelta en un impermeable transparente, huyendo de la muerte? ¿Quién no se estremeció ante las volteretas de Pris y sus muslos estrangulando a Deckard? ¿Quién no vio el deseo, el amor y la desesperación en el beso que arranca Roy a su mujer muerta? Son los cuerpos fastuosos de la gran Blade Runner, cuerpos deseados de mujeres deseantes, y hombres que podían amar y desear.

K, sin embargo, ha comprado la “Experience Joi”2, bajo los eslóganes “Everything you want to hear, Everything you want to see”. En una soledad narcisista, su fantasma masculino inventa a Joi, infinitas posibilidades y vestidos, esposa estilo Doris Day para traer la cena o atuendo para fantasías sexuales. Joi insiste en que K tenga una relación sexual con la prostituta Mariette; sin atisbo de estrago, ayuda a K a vencer su desgana sexual y éste, no sin titubeos, consiente al cuerpo de Mariette (que el acierto de los guionistas viste como Pris); el holograma dice “te amo” y sonríe condescendiente ante el rechazo de K. En Blade Runner 2049 no hay más discordia entre los sexos, se ha esquivado el malentendido estructural; eso sí, la vía propuesta es la desaparición de la mujer y de su cuerpo.

En otro orden de cosas, hay una escena en la primera Blade Runner ahora impensable por inapropiada; es aquella de la propuesta sexual y amorosa de Deckart, el cual acaba cerrando con un puñetazo la puerta para que Rachael no salga. En aquella época lo interpretamos como cortejo, sin embargo, ahora, algunas voces dicen que se trata de violencia de género. Los que escriben eso olvidan algo fundamental: la propia esencia de los seres que allí se muestran; mujeres lo suficientemente fuertes para pelear por lo que desean (y así lo hacen durante toda la película) sin miedo al daño ni a la muerte, y hombres capaces de insistir en su deseo. Por eso, en la escena de sexo y amor que corresponde a ese universo no hay forzamiento sino, genialmente tratada, la representación de una de las formas (una más) en la que se puede poner en acto los fantasmas masculino y femenino. Es cortejo y no violencia; con todas las vicisitudes del malentendido estructural entre los sexos.

Blade Runner 2049 ha sido capaz de mostrar lo peor: el amor es un hecho cultural, desde Freud lo sabemos, y la distopía lo ha hecho desaparecer; Lacan en 1968 decía que Nunca es que la mujer es deseada, sino que lo que se desea es a una mujer. Sin embargo, en 2049 el hombre no desea a una mujer, ni a su cuerpo. Y es notable que la única mujer con cuerpo y deseo de ese mundo sea una prostituta de la calle.

Notas:

1.Piñón, Manu. “¿Es el sexo en ‘Blade Runner 2049’ un anuncio, una alerta o una predicción?”. 2017 (Disponible en internet).

2.Villeneuve, Denis. “Escena JOI “Te ves muy solo” / Subtítulos - Español”. 2018 (Disponible en internet).

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