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La estrategia del amor

“El hilo invisible” de Paul Thomas Anderson

“Podríamos también oponer el estilo fetichista del amor en el hombre al estilo erotomaníaco en la mujer”. En efecto sabemos, cualquiera que hayan sido clínicamente las tentativas de encontrar en la mujer el equivalente de la clínica del fetiche en el hombre, por ejemplo en el fetichismo de las telas, de la envoltura, que no son suficientes, se quedan cortas. El hombre fetichista elige la ropa interior, el zapato, de una manera precisa. Las damas que tienen fetichismo por las telas, más bien se las ponen encima. Es el resorte de la industria del fetiche, rama importante de la industria de nuestro tiempo. La publicidad busca la industrialización de la diferencia entre el punto de vista masculino y femenino bajo la forma: “me gusta llevar lo que a él le gusta tocar”1.

Partiré de esta cita de Eric Laurent para hablar sobre la película de Paul Thomas Anderson, “Phantom Thread” (El hilo fantasma o El hilo invisible)

La asimetría es una característica fundamental de todo tipo de relación. En su dinámica se generan constantemente anudamientos-desanudamientos. Esto se ve en las relaciones de pareja donde las historias de amor no son armónicas ni tienen proporción alguna ya que los partenaires ocupan posiciones diferentes tal como lo plantea Laurent, en la cita que nos precede.

La discordia entre los sexos señalada por Lacan nos lo muestra en el uno por uno2. Este film describe muy bien los obstáculos de las relaciones como parte de ellas.

En los años cincuenta Reynolds Woodcock era el modisto de más alto rango de la alta costura inglesa, desde su mansión-estudio vestía toda la alta sociedad tanto inglesa como internacional. Un ejército de mujeres lo secundaba y sostenían su nombre. El fantasma de su madre, fundadora de la casa, muerta, pero presente cotidianamente en la vida de Reynolds y en sus sueños; su hermana Cyril, personaje principal en la dirección de la empresa, sus costureras con una disciplina cuasi militar, su musa y amante de turno, a quien despedía a su antojo. La contingencia hizo que una mañana decidiera desayunar en un hotel de la campiña inglesa. Lo atendió Alma, una camarera y él la puso a prueba, le solicitó una larga lista de comida, llena de detalles y grande fue su sorpresa cuando Alma trajo absolutamente todo lo pedido con un agregado, una nota: “para el joven hambriento”. La sonrisa fresca y cautivante de ella hizo que él la invitara a cenar. Después de la cena la llevó a su estudio, le tomó medidas y le probó telas. Le dijo que sus pechos eran pequeños y sus caderas anchas. Ahí él le fue mostrando su condición fetichista, él guardaba pequeños mensajes en los pliegues de los vestidos antes de ser entregados, le habló de su madre, quien lo inició en la profesión y le contó que él guardaba en el dobladillo de su traje su foto y un mechón de pelo junto a su corazón. Ella contestó, “la debes querer mucho”. Él confeccionó el traje de novia del segundo matrimonio de aquella.

Reynolds le designó a Alma una habitación advirtiéndole que cuando la llamara debía acudir.

Alma se integró y se entregó a la familia y, por el momento, al conjunto de las mujeres. A la mañana, durante el desayuno Reynolds se fastidió por el ruido que ella hacía al comer las tostadas. Cuando Alma llega a la vida de Reynolds se hacen evidentes los desequilibrios así como el choque de las costumbres, todo se va conmoviendo. De ahí en más no será una más. La prueba de esto es que él guarda un mensaje en el dobladillo del vestido de Alma. Nada será como antes de su llegada.

“Es reconfortante que los muertos cuiden de los vivos” dice Reynolds a Cyril después de hablarle de su madre y de los sueños donde la siente cerca. Cyril es la guardiana del panóptico de la casa Woodcock, cuida hasta el menor detalle.

Al principio, Alma se deja llevar, aunque su carácter fuerte e impulsivo choca con la rigidez y precisión de su amante. Él, atormentado por sus fantasmas y ella con la fuerza de su apuesta.

La astucia

Ella hace uso de la astucia para tenerlo a su merced: envenenarlo con hongos y no permitir que el médico lo revise. Ha decidido que este hombre sea otro para ella, algo que ocurre cuando él, debido a un té de hongos se descompone y arruina el vestido de la reina.

“Te quiero sobre tu espalda. Indefenso, tierno, abierto, con nadie más que yo para ayudarte. Y después te quiero nuevamente”, dice Alma según su modo erotómano de amar, más allá del goce fálico.

Cuando Reynolds se cura le propone matrimonio.

Ella fue la artífice de recuperar el vestido de una clienta que no merecía portarlo. Esa noche él la besó apasionadamente.

La música de la película arma un puente entre la solemnidad de los vestidos que engalanan la trama de esta historia y lo salvaje de este amor.

Una interrogación posible, ¿será que el sinthome para Reynolds pasó de Ciryl a Alma?

En las cuestiones de amor y goce no hay destinos ni moldes. Este film da a ver nuevos paradigmas sobre la contingencia del encuentro.

Notas:

  • Laurent, E. “Un amor más digno”, Radar 96-octubre 2012. La Maladie d’amour.
    • La Cause freudiene, n.4ñ
  • Lacan, J. El seminario, libro 19, …o peor, Paidós, Bs.As. 2012, pp. 107
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