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El goce que los une (El hilo invisible)

Una escena ya próxima al final de la película “Phantom Thread” de Paul Thomas Anderson (“El hilo invisible” en España) resulta impactante:

Reynols Woodcock -personaje interpretado por Daniel Day-Lewis- se lleva a la boca un pedazo de la tortilla con setas que le ha preparado Alma, su mujer -interpretada por Vicky Krieps-. No se lo traga sino que le da algunas vueltas en la boca, lentamente, mientras mira intensamente a Alma, dejando en suspenso su decisión durante unos largos instantes que desvelan cómo se va acercando a vislumbrar lo que ese bocado contiene. Entonces, en el momento de la evidencia, se lo traga.

Él sabe. Sabe del goce que los hace pareja.

El director del film, Paul Thomas Anderson, se inspiró en un pasaje de su vida marital para escribir el guion de “Phantom Thread”. Fue otra escena, en la que su mujer cuidaba de él mientras estaba con gripe, la que le permitió a Anderson captar la experiencia de goce que estaba en juego: "Oh, ella me está mirando con tanto cuidado y ternura... ¿no le convendría mantenerme enfermo en este estado?”1.

Si bien hay encuentro entre Reynols y Alma, desde el inicio se muestra la imposibilidad de él para jugarse como partenaire en una relación con una mujer. Puede hacer de Alma, y de otras mujeres antes que ella, su musa, su amante, pero no su pareja. Alma soporta lo que aparecen como “excentricidades” de Reynols, consintiendo a veces, reclamando otras, y también defendiendo como propio el bien más preciado de este hombre, sus muy cuidadas piezas de ropa (femenina), diseñadas y ejecutadas con sumo detalle.

Pero tras el encuentro de los cuerpos, la presencia de Alma tornará presente para Reynols, en forma de sonidos perturbadores –el ruido que ella hace al masticar, o al extender la mantequilla en una tostada-, un goce femenino que le resulta no solo ajeno sino intrusivo. Se muestra así lo insoportable de la demanda de una mujer para él, en tanto lo sitúa ante su imposibilidad absoluta de responder a ese nivel. Alma lo convoca como partenaire más allá de la relación carnal, ella quiere ser la que le hace falta. Por eso no se resigna cuando él desbarata la velada romántica, solos en casa ellos dos, con una cena que ella misma ha preparado, o cuando escucha una conversación de Reynols con su hermana en la que él confiesa con desespero que cometió un error al casarse con ella. Todos sus desplantes no conducen sino a hacer de Reynols su hombre estrago.

Alma descubre que, enfermo, puede tener a Reynols para ella. Y Reynols pasa a ser objeto de goce de Alma -y está implicado ahí su propio goce-, igual que lo fue -y es- de su madre, ya fallecida. Esta sustitución le permite cierto funcionamiento de partenaire. Así llegamos a la impactante escena descrita al inicio. Esta escena y las posteriores, que dan conclusión a la película, nos muestran cómo ambos se juegan en el goce que los une.

Notas:

  1. “I was sick and my wife [actress Maya Rudolph] was taking care of me. And my imagination just took over at some point, where I had this thought: “Oh, she is looking at me with such care and tenderness… wouldn’t it suit her to keep me sick in this state?” [Estaba enfermo y mi mujer (la actriz Maya Rudolph) me cuidó. Y mi imaginación tomó el control en algún momento, en el que tuve este pensamiento: "Oh, ella me mira con tanto cuidado y ternura... ¿no le convendría mantenerme enfermo en este estado?”]. Entrevista a Paul Thomas Anderson (Disponible online).
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