Las palabras de amor en Discordia con la muerte.

He querido centrar este trabajo sobre la Discordia de los sexos, sino en la Discordia real que nos acontece a todos con independencia de nuestro sexo anatómico al estar inexorablemente escindidos, divididos en nuestras modalidades de goce. De un lado el goce Uno, autista y autoerótico y de otro lado un goce femenino, apuntado hacia el Otro sexo, en relación con el aforismo lacaniano “no hay relación sexual”.

De ahí el título de mi trabajo “Las palabras de amor en Discordia con la Muerte” centrando el nudo de la discordia en la conjunción dialéctica de Eros y Thánatos, ello presupone que toda demanda de Amor es ilimitada desembocando en la pulsión de muerte.

Con el presente texto pretendo abordar, tomando como orientación algunos poemas de L. G. Montero1, siendo sus palabras de amor un modo privilegiado de circunscribir el agujero central. Más allá de la Discordia de los sexos, es posible hacer de este encuentro traumático entre el amor y la muerte, un lazo menos tormentoso y más creativo, orientado hacia la construcción de un amor más advertido de autoengaños narcisistas.

Del poemario “Vista Cansada” (2008)2

Poema “Mi futuro y Heráclito”: Imprevisible amor de muchos años./ Nadie besa dos veces/ a la misma mujer.”

La mujer en tanto el Otro sexo siempre inabordable, solamente accedemos a la mujer mediatizados por nuestro propio fantasma. Por más que queramos atrapar su esencia nunca “Nadie besa dos veces a la misma mujer” como tampoco nos bañamos dos veces en el mismo río.

Del poemario “A Puerta cerrada” (2011-2017)3

Poema “Mi cuaderno y tus gafas”

(…)La verdad es que nunca coincidimos/(…)Destinos que se cruzan en la tierra baldía,/no consiguen hablar el mismo idioma.

“Destinos que se cruzan en la tierra baldía, no consiguen hablar el mismo idioma”. Y sin embargo pese estar habitados por “lalengua” extranjera, la palabra poética aun pareciendo un esfuerzo inútil que germine en tierra baldía, escribe sus trazos como lluvia caída sobre la arena.

Poemario de Tristia (1982)4

Poema “¿Quién eres tú?”: …Mientras me sonreías/vi una sombra inclinada desvestirse, “Una sombra inclinada al desvestirse…abrir despacio la cremallera del silencio”.

La sombra, el silencio, que envuelven a este singular objeto huidizo e inapresable que denominamos objeto a. Este objeto cuya estela como la del pez en el agua, es la que deja a su paso el goce femenino.

Poemario Diario cómplice (1987)5

Poema “Si yo te comentase que la vida es mentira”: Si yo te comentase que la vida es mentira/háblame del amor o de tu cuerpo, /de la noche contigo. / Y recuérdame luego/los días que son días porque alguien me ama/o acaso/porque tú me prefieres.

“Si yo te comentase que la vida es mentira” y que la ventana desde la que nos asomamos a la realidad responde a una ficción, a una verdad mentirosa “háblame del amor o de tu cuerpo” y así podemos llegar a concluir que lo que resume la historia de una vida son“ los días que son días porque alguien me ama, acaso, porque tu me prefieres.

Notas:

  1. G. Montero, L., Poesía completa (1980-2017), Austral 2018.
  2. G. Montero, L., "Vista Cansada" (2008), Mi futuro y Heráclito, pág. 678.
  3. G. Montero, L., “A puerta cerrada” (2011-2017), Mi cuaderno y tus gafas, pág. 875.
  4. G. Montero, L. “Poemas de Tristia” (1982), ¿Quién eres tú?, pág. 41.
  5. G. Montero, L., “Diario cómplice (1987), Si yo te comentase que la vida es mentira, pág. 127.
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