En este relato se pone en juego la estructura psíquica del sujeto Stephen Dedalus. Nos introduce en una senda laberíntica; con el uso singularde lalengua en el parlêtre, neologismo creado por Lacan que condensa hablar y ser. Nos encontramos con una idea delirante alrededor de un Dios que lo sabe todo y lo considera culpable, con la consiguiente angustia que esto supone.

En este escenario de gran sufrimiento subjetivo intentaremos señalar la relación que este sujeto mantenía con su cuerpo y con el goce que lo invade. Goce que intenta contener y delimitar. Trata de domesticar los efectos de lalengua que invaden el cuerpo de un goce mortificante.

Considera la lengua inglesa impuesta, de la cual terminará exiliándose literariamente, con el fin de construir su propia lengua. Esto es lo que permite a una estructura psicótica que no se produzca el desencadenamiento. Tan completa e incuestionable era la “certeza” del sentido divino, que apenas entendía que necesidad tenia de seguir viviendo.

No puede contener “los alaridos furiosos de su interior”1. No puede contener el goce, no dispone de la función simbólica que realice esta función. Todo el libro está impregnado de la fragilidad, el desamparo y la angustia del personaje. Sujeto que intenta sostenerse cuando se produce la forclusión del Nombre del Padre “le enfadaba el hecho de ser joven y estar a merced de impulsos descontrolados y absurdos. El solo registraba con paciencia lo que veía, distanciándose y degustando en secreto su sabor mortificante y saboreando el placer de su soledad”2.

Las referencias al cuerpo son tomadas a partir de episodios violentos protagonizados por los castigos corporales infringidos por los maestros jesuitas y por los compañeros de Stephen, “sus torturadores se alejan riéndose y burlándose; la escena del malévolo episodio pasaba velozmente por su cabeza.

Stephen se preguntaba por qué no les guardaba rencor a los que lo habían atormentado. No había olvidado ni una pizca de la cobardía y la crueldad de ambos, pero el recuerdo de todo eso no le provocaba cólera alguna”3.

En el seminario 23: “el goce de lo real implica el masoquismo, que Freud percibió. El masoquismo es lo máximo del goce que da lo real”4.

Si seguimos la metáfora del desprendimiento de la piel del fruto maduro, llegamos a lo que dice Lacan en el capítulo X en el seminario 23, de tal manera que al no desprenderse de la escena ningún odio hacia aquellos que le propinaron la paliza, esto revelaría una desarticulación imaginaria. Se produce una caída del cuerpo como soporte afectivo, metaforiza la relación con su cuerpo, dice Lacan, “él constata que todo el asunto se suelta como una cáscara”5.

Dedalus mantiene una relación mortificante con el pecado y la culpa por la invasión de un goce que no puede controlar, cuando se trata de satisfacer las pulsiones. (…)” Las letras grabadas en la madera del pupitre lo miraban, burlándose de su debilidad corporal y sus pasiones fútiles y haciéndole sentir asco de sí mismo por sus locas y depravadas orgías. Y seguía oyendo la voz de su padre” Como dice Lacan: “Joyce arraigado a su padre aunque renegaba de él”.

Las pulsiones en cuestión dependen de la relación con el cuerpo…” al cometer su primero y violento pecado había sentido que se le escapaba una ola de vitalidad y había temido que su cuerpo o su alma acabarán mutilados por el exceso y ninguna porción del cuerpo ni del alma habían sido mutiladas”. Había cometido un pecado mortal no una sino muchas veces y sabía que, si el primer pecado conlleva el riesgo de la perdición eterna, cada pecado sucesivo multiplica su culpa y su castigo. Había echado la devoción por la borda ¿de qué servía rezar sabiendo que su alma codiciaba su propia destrucción?

Al final rompe con la institución religiosa, se produce una fractura irreversible que rompe con el delirio de santidad y privación en el que vivía, “trataré de expresarme mediante algún modo de vida o arte”; el arte será la expresión vital de su deseo.

Notas:

  1. Joyce, J., Retrato de un artista adolescente, Biblioteca la Oficina, 2017, p 42
  2. Ibíd. p. 73.
  3. Ibíd. p. 125.
  4. Lacan, J., El Seminario, libro 23, El sinthome, Paidós, 2006, p. 76.
  5. Ibíd. p. 146, 147.

Bibliografía:

  • Joyce, J., Retrato de un artista adolescente, Ed. Biblioteca la Oficina, 2017.
  • Lacan, J., El Seminario, libro 23, El sinthome, Paidós, 2006.
  • Alonso, M. A., Ponencia: "James Joyce: vida y arte", 2014.
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