En el Seminario Aún encontramos una definición de amor de Lacan derivada del axioma- no hay relación sexual- “El amor suple a la relación sexual que no hay”1.

Lacan afirma que hay una disimetría en la vida amorosa, y dirá en el Seminario 23 que para todo hombre una mujer es su síntoma2. En cambio para las mujeres, dice que hay que encontrar otro nombre para lo que es un hombre para una mujer y concluye que se puede decir que es una aflicción peor que un síntoma, incluso un estrago. Así el estrago de la relación madre-hija se vuelca en la relación con el hombre a la manera freudiana.

En RSI Lacan dirá que hacer síntoma a una mujer es situarla en esta articulación en el punto en que el goce fálico también es su asunto. Ella está respecto de lo que se trata en función del síntoma completamente en el mismo punto que su hombre. Una mujer en la vida de un hombre es algo en lo cual cree, al igual que quien viene a mostrarnos un síntoma, allí cree3. Lacan señala al síntoma analítico como un hecho de creencia “se cree en él”. Es decir, se cree que el síntoma puede hablar y puede ser descifrado, se le supone sentido.

Cuando estamos en el nivel de no hay Otro, en el nivel de la no relación sexual. Cuando se está en el nivel de los ajustes de goce, ¿cuál es la verdadera naturaleza del partenaire? Si el emparejamiento del sujeto es con su síntoma, con lo que no cesa de escribirse, ¿qué hace que dos sujetos se vuelvan una pareja?

Miller en el aparato de psicoanalizar dice que según Lacan lo que se ama no es un Otro absoluto, no es tampoco el Otro del Otro sexo. Lo que se ama en el fondo en alguien es su síntoma, es decir, la manera cómo él mismo trata la ausencia de relación sexual4. Cada uno tiene por partenaire su síntoma. No tiene por partenaire el Otro sexo. Tiene por partenaire un modo de goce que eventualmente incluye a la persona.

El goce por su estatuto autoerótico vuelve solitarios a los amantes. La castración da una posibilidad de encuentro en la medida que el goce absoluto resulta perdido y se vuelve a encontrar bajo la forma del objeto a, plus de goce en el partenaire como semblante de aquello perdido. Cada sujeto apunta al otro para extraer de él su plus de goce. De esta manera la castración obliga a encontrar el complemento de goce en el otro. Por esto Miller afirma que la verdad de la castración es que para gozar hay que pasar por el Otro simbólico donde una parte de goce se pierde.

El goce no permite un acceso directo al otro, ya que sólo podrá tener acceso a una parte a través del fantasma cuando se dirige a él, el sujeto va a buscar allí el objeto de su fantasma. El objeto a es el partenaire esencial al nivel del goce. Se abre así la dimensión del fantasma. En el fantasma, el partenaire se convierte en un medio de goce.

El fantasma fundamental es en la teoría psicoanalítica la manera cómo el sujeto se las arregla con el goce, es decir, cómo se las arregla de manera singular con la satisfacción sexual.

De lo que se trata con el fantasma fundamental es de la forma en que el sujeto se pasa la vida tratando de recuperar el goce que se pierde por su ingreso en lo simbólico. Ese intento de recuperación del goce perdido por parte del sujeto inaugura una repetición que fracasa cada vez. Fracasa siempre que se lo busca. Hay algo radicalmente perdido. El goce es aquí un imposible a recuperar y por tanto un real. Allí donde hallamos una repetición, algo que insiste en la vida de un sujeto, hay en juego un objeto, un objeto del que podemos decir que encarna la dimensión de goce del sujeto.

Entre hombres y mujeres podemos plantear una disparidad entre los goces, del lado hombre, el fálico y del lado mujer, la posibilidad de acceder a un goce femenino más allá del falo, pero no sin él. Es por esta disparidad, por este desencuentro entre los goces que la relación sexual se presenta como lo imposible.

Notas:

  1. Lacan, J., Seminario: 20, Aún, Buenos Aires Ed. Paidós, 1981.clase 16 enero 1973.
  2. Lacan, J., Seminario 23, El Sinthome, Buenos Aires, Ed. Paidós 1976 clase 17 febrero 1976.
  3. Lacan, J., Seminario22, RSI (inédito) clase 21 enero 1975.
  4. Miller. J-A., “El aparato de psicoanalizar” en Estudios Psicoanalíticos 4. Trauma y discurso. Miguel Gómez ediciones1998, p. 32.
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