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Razones del exilio

No hay relación sexual, hay encuentro feliz pero contingente, dice Lacan. Un encuentro con lo imposible que empuja al parlêtre a buscar su solución. Es el “encuentro, en la pareja, de los síntomas, de los afectos, de todo cuanto en cada quien marca la huella de su exilio, no como sujeto sino como hablante, de su exilio de la relación sexual.”1 “No podría haber mejor palabra que exilio para expresar la no relación.”2

¿Por qué exilio? En castellano, el término remite a una separación de la tierra,3 pero no es en la lógica de la pérdida, alienación- separación, que parece estar la respuesta. Hay un texto de Giorgio Agamben, “Política del exilio”4 en el que podemos encontrar otro modo de explicar por qué Lacan escoge el término exilio para referirse al goce como tal.5

En el texto de Agamben, leemos que el exilio como política es una contribución original de Plotino. Si tenemos en cuenta que las elaboraciones de Plotino sobre el Uno están en la base de los desarrollos de Lacan al respecto, podemos relacionar el exilio con la última enseñanza. El exilio es la figura que la vida humana adopta en el estado de excepción, teniendo en cuenta que la excepción es una forma de exclusión de un caso individual que queda fuera de la norma. Lo que dice Plotino es que el exilio es la “huida de uno solo hacia uno solo”, lo que supone tanto vínculo como aislamiento. Y aquí reaparece la idea de separación no en la dialéctica fálica sino en su fundamento lógico en tanto se trata de una separación en la intimidad.

Agamben recoge textos de Platón, de Aristóteles, y concluye que el exilio deja de ser una figura marginal para afirmarse como concepto filosófico-político fundamental. “El exilio es refugium, a saber: ni derecho, ni pena. (…) La hipótesis que quiero exponer es la siguiente: si el exilio parece rebasar tanto el ámbito luminoso de los derechos como el repertorio sombrío de las penas y oscilar entre el uno y el otro, ello no se debe a una ambigüedad inherente a él, sino a que se sitúa en una esfera – por decirlo así- más originaria, que precede a esta división (…) la de la soberanía del poder soberano.”

Encontramos en esta cita y en el texto completo, resonancias con algunas elaboraciones de Lacan, resonancias que pueden responder a la pregunta de por qué este término. Así, podemos utilizar la frase de Plotino “la huida de uno solo hacia uno solo” para entender el uso de exilio para nombrar el modo de gozar en su relación con la satisfacción del Uno sólo; lo que supone también tanto la idea de vínculo como de aislamiento. El exilio, tal como lo plantea Lacan coincide con la idea de Agamben cuando dice que se aleja del bien, que no es ley ni castigo, no está dentro ni fuera del orden jurídico y constituye un umbral de indiferencia entre lo externo y lo interno, entre exclusión e inclusión. La idea de exilio resulta crucial a la hora de plantear los modos de gozar del parlêtre para Lacan.

Notas:

  1.  Lacan, J., El seminario, libro 20: Aún, Bs. As., Paidós, 1985, p. 175
  2. Lacan, J., El seminario, libro 23: El sinthome, Bs. As., Paidós, 2008, p. 68
  3. Para la RAE: “Separación de una persona de la tierra en que vive.”
  4. Agamben, G. Archipiélago: Cuadernos de crítica de la cultura, Nº 26-27, 1996, págs. 41-52.
  5. Recordé este texto trabajado en un cartel sobre feminismos en Buenos Aires en los años ’90 cuyo más-uno era Graciela Musachi. Hay una referencia en su libro “Mujeres en movimiento. Eróticas de un siglo a otro”. F.C.E., 2001, Bs. As., p. 99.
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