Citas: J. Lacan

Seminario 23

 

El conocimiento se muestra desde el principio como es - engañoso. Por eso todo debe retomarse al comienzo a partir de la opacidad sexual. Digo opacidad porque, en primer lugar, no nos damos cuenta de que lo sexual no establece de ningún modo ninguna relación.

J. Lacan, El seminario, libro 23: El sinthome, Buenos Aires, Paidós, 2008, p. 62.

 

No podría haber mejor palabra que exilio para expresar la no relación.

J. Lacan, El seminario, libro 23: El sinthome, Buenos Aires, Paidós, 2008, p. 68.

 

El síntoma principal es, por supuesto, el síntoma constituido por la carencia propia de la relación sexual. Pero es preciso que esta carencia cobre una forma. No cobra cualquier forma.

J. Lacan, El seminario, libro 23: El sinthome, Buenos Aires, Paidós, 2008, p. 68.

 

Es preciso explicar el amor. Lo primero que aparece al alcance de la mano es explicarlo por una especia de locura.

J. Lacan, El seminario, libro 23: El sinthome, Buenos Aires, Paidós, 2008, p. 71.

 

El masoquismo es lo máximo del goce que da lo real.

J. Lacan, El seminario, libro 23: El sinthome, Buenos Aires, Paidós, 2008, p. 76.

 

En la medida en que hay sinthome, no hay equivalencia sexual, es decir, hay relación. (…) Allí donde hay relación es en la medida en que hay sinthome, es decir, donde el otro sexo es sostenido por el sinthome.

J. Lacan, El seminario, libro 23: El sinthome, Buenos Aires, Paidós, 2008, p. 99.

 

En suma, volvemos a encontrarnos con eso por lo que adelanté, respecto de lo que he llamado con el nombre de la mujer, que ella no es toda. Esto quiere decir que las mujeres solo constituyen un conjunto.

J. Lacan, El seminario, libro 23: El sinthome, Buenos Aires, Paidós, 2008, p. 107.

 

La noción de par coloreado sugiere que en el sexo no hay nada más que, diría yo, el ser del color, lo que sugiere en sí que puede haber mujer color de hombre u hombre color de mujer.

Si hacemos depender del redondel rojo lo que ocurre con lo simbólico, en este caso los sexos se oponen como lo imaginario y lo real, como la idea y lo imposible, para retomar mis términos. (…)

De allí la iluminación que resulta sobre lo que es una mujer –ella es aquí no-toda por no estar atrapada, por seguir siendo extraña para Joyce, por no tener sentido para él. Por lo demás, ¿una mujer tiene alguna vez sentido para el hombre?

J. Lacan, El seminario, libro 23: El sinthome, Buenos Aires, Paidós, 2008, p. 114.

 

(…) no hay Otro que respondería como partenaire.

Toda la necesidad de la especie humana fue que hubiera otro del Otro, ese al que se llama generalmente Dios, pero del cual el análisis revela que es simplemente La mujer.

J. Lacan, El seminario, libro 23: El sinthome, Buenos Aires, Paidós, 2008, p. 125.

 

Precisamente, esta es una manera de articular que toda sexualidad humana es perversa, si seguimos bien lo que dice Freud. Él nunca logró concebir dicha sexualidad más que como perversa, y en este punto justamente yo interrogo la fecundidad del psicoanálisis.

J. Lacan, El seminario, libro 23: El sinthome, Buenos Aires, Paidós, 2008, p. 150.

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